MUSKIZ ESKUBALOIA
MUSKIZ ESKUBALOIA

Nº de visitas

REDES SOCIALES

Foro Muskiz Eskubaloia

WEB AMIGAS

Contacto

Club balonmano Muskiz

Muskiz Eskubaloia
La Cendeja s/n
48550 Muskiz
c.b.muskiz@gmail.com
Teléfono: 635737733 (Jose)

Teléfono: 600452546 (Carlos)

¿Quiere hacerse socio?

Teléfono: 635737733 (Jose)

c.b.muskiz@gmail.com

 

¡CASTIGADO! ESTA SEMANA NI ENTRENAS, NI HAY PARTIDO, ASI APRENDERAS….

Todos conocemos esta frase pero, ¿sirve de algo? Sabemos la gran lista de beneficios físicos, que tiene el deporte:

- fortalece los músculos y huesos.

- previene la obesidad.

- previene el riesgo de enfermedades tales como la diabetes.

- puede corregir posibles defectos físicos.

- ayuda a coordinar movimientos.

- estimula la higiene y la salud.

- duermen mejor…pero, ¿cómo herramienta educativa y psicológica?

El cerebro de un niño/ a deportista es más activo, la atención y la concentración toman protagonismo, escuchan, asimila, actúan según directrices de sus entrenadores y a la vez se centran en movimientos sin perder de vista a sus compañeros, es su día a día en el entrenamiento.

Su práctica fomenta el ser perseverante, tolerar el error propio y el de los compañeros y aprender de ellos como parte del proceso de aprendizaje, se sienten de este modo protagonistas activos de su aprendizaje repercutiendo de una manera valiosísima en su autoconfianza, auto concepto y autoestima compañeros de viaje a lo largo de todas sus vidas.

Cada día que privas a tu hijo/a de la práctica deportiva impides su desarrollo físico, mental y de su larga lista de beneficios. Desde pequeños la clave es establecer los límites con firmeza y alternativas educativas ingeniosas para que el castigo sea la excepción y no la regla. Y en muchos casos el castigo, extingue la conducta de manera puntual pero la raíz del problema no se soluciona y muchos niños/ as que, pese a ello siguen “haciéndola” cuando pueden o cuando creen que no les ven.

El castigo de moda: (Te dejo sin…). Está demostrando que no es efectivo y de allí conocidas expresiones- (le da igual que le deje sin…) – porque para que sea castigo educativo tiene que suponerle un esfuerzo lo que le ayudar a autocontrolarse. Si le castigas sin ir a entrenar no solo no hace el esfuerzo que tenía que hacer para desplazarse, dejar de hacer lo que estaba haciendo, cumplir con el compromiso que tiene con sus compañeros etc… Es decir fomentas la no responsabilidad. Reflexión, pautas claras y dialogo en el momento adecuado para transmitir las normas es la clave para un nuevo comienzo.

Aprenden a socializarse con nuevos compañeros, a ganar y compartir triunfos, a perder y saber tolerar la frustración, experimentar emociones, controlar la impulsividad en unos casos y a vencer la timidez en otros, reducir la ansiedad, respetar las normas, al entrenador, jugadores rivales y a los árbitros, aumentar su confianza porque de cada uno depende el resto del equipo, se crean lazos de ayuda entre ellos, se fomenta la colaboración, se promueve una mejor gestión del tiempo al tener que estudiar o hacer deberes, les enseña a fijar metas, les desarrolla habilidades como el pensamiento estratégico, la capacidad de liderar, desarrolla pertenencia a un grupo con intereses y objetivos comunes, enseña a ser responsables y a cumplir con lo que uno se compromete y se comienza a desarrollar el habito deportivo.

¿ Entonces?, desde mi punto de vista como padre, como entrenador y como coach deportivo, ¿ qué ganas castigando a tu hijo con entrenar o jugar ?, ¿ tendrá más tiempo para estudiar ?, posiblemente sí, pero ¿ usara ese tiempo para ello ? los expertos dicen que hay un límite, que cada 45 minutos se debe dar un descanso, ¿ entrenando a media tarde en lo que les gusta y les motiva?, si tu hijo está muy comprometido con el grupo, con su deporte, con darlo todo entrenando etc.. ¿ qué mensaje le estamos dando si le quitamos por ejemplo el partido ?, ¿ se ha esforzado ?, ¿ ha cumplido con su compromiso ?, ¿ crees que debería obtener su premio y apoyarlo el sábado en la competición ?, el día es sobradamente largo para que dé tiempo a todo, solo hace falta un plan de acción que organice su tiempo, que aprenda a hacerlo, dejemos que desarrollen su talento, tienen que experimentar para encontrarlo, no digo que vivan del deporte y menos del nuestro, pero sí que les puede aportarles en su vida otras muchas cosas y quien sabe, ¡ algunos se ganan la vida !, ya sea jugando, entrenando, arbitrando etc… Nuestra educación está hecha para sacar personas en serie, con un pensamiento y habilidades comunes, empecemos a dejar volar el talento de las personas, para que luchen por sus sueños, os preguntáis que notas sacaban Rafa Nadal, Miguel Induráin, Michael Philips etc… ¿Y si sus padres por un par de suspensos por ejemplo de mates hubieran coartado su talento?, lo que la sociedad se hubiera perdido.

Pensar que cuando castigáis a vuestro hijo, castigáis a todo el grupo, al entrenador y a los padres que no lo hacen, porque todos somos una gran familia con la que nos comprometemos al inicio de la temporada y si un miembro de ella falla, todos lo sufrimos.

Esta carta hace referencia al futbol pero se puede aplicar a cualquier deporte. (Balonmano)

Querido papá, que esta tiene algunas faltas, porque sigo confundiendo la ese con la ce y de los acentos nunca me acuerdo, pero sé cómo se escribe fútbol… así que me vas a entender…
Quiero que sepas que me gusta que me acompañes todos los domingos a los
partidos y que me lleves a los entrenamientos, que sepas que te siento cerca por todas esas cosas que haces por mí. Quiero que sepas que te quiero mucho… Pero también quiero que sepas que hay cosas que no hago, porque no sé hacerlas, no porque no quiera. Porque soy un niño, papá. Por eso me equivoco. Porque soy un niño.
¿Sabes papá? No te enojes, pero…
No me gusta que me grites desde la grada del campo.
Me da vergüenza que me digas lo que tengo que hacer delante de mis compañeros.
No me gusta que mi escuche tus gritos, él ya me dijo lo que tengo que hacer en el partido.
Tampoco me gusta que le grites al árbitro, él no me hizo nada… y si me hubiera hecho algo… no lo insultes en mi nombre, porque yo no lo insultaría.
Quiero que todos mis compañeros jueguen, incluso los que saben menos que yo.
No me gusta que te enfades cuando me sacan para que entre otro. Los que entran son mis amigos.
Esto es un juego papá, quiero divertirme.
¿De verdad tú sabías hacer todo lo que me pides que yo haga ¿
¿De verdad tú le pegabas con las dos piernas?
¿De verdad eras tan buen jugador como me cuentas?
Yo sé que nunca me mentiste, así que quiero que recuerdes esas mañanas de
domingo, cuando eras niño y trates de ponerte en mi lugar.
Yo sé que me amas como a nadie, pero a veces tanto cariño lastima, papá.
Yo no quise fallar el gol. Yo quise marcarlo… pero no supe.
¿Te acuerdas quien es Ignacio? Mi amigo que hace natación.
Me contó que los padres no le gritan cuando nadan porque él no puede escuchar abajo del agua. Y me contó también que lo que dice el árbitro no se discute, que nadie le dice a un árbitro que le está robando, y me contó que aplauden mucho al que llega el último, y que nadie se puede mover del agua hasta que no llega el último nadador.
Y Joaquín –que juega a Rugby- me contó que cuando terminan el segundo tiempo empieza el tercer tiempo y se juntan los dos equipos, cantan y festejan. Dice que en el primer y segundo tiempo se preparan para ser jugadores de rugby y en el “tercer tiempo” para ser “hombres de rugby” y Fede que juega al baloncesto dice que…
No, yo no quiero cambiar de deporte, quiero jugar al fútbol, porque el fútbol es el mejor deporte que existe, papá.
Pero quiero tener el derecho de no ser campeón, el derecho de no tener que salvar a mi familia con un pase con el exterior, el derecho a que no me llamen mariquita si no devuelvo una patada, el derecho a no ser una futura estrella de televisión, el derecho a que no le digan al compañero mujercita porque llora en el partido.
Todavía somos niños, papá.
Quiero que recuerdes que nunca me preguntaste que deporte quería practicar…es más ni si quiera me preguntaste si quería practicar algún deporte.
Me regalaste una pelota y una camiseta cuando apenas sabía caminar y diste por entendido que me gustaba el fútbol… está bien, no te preocupes, claro que me gusta el fútbol, no fallaste papá, es el mejor deporte de todos.
Pero quiero que sepas que hay mañanas que no tengo ganas de levantarme, que a veces estoy cansado, que no me han enseñado a hacer todo lo que saben hacer los grandes, no han tenido tiempo de enseñármelo.
Quiero que sepas que no soy un hombre chiquito, soy un niño jugando a un juego de niños.
Y sobre todas las cosas… quiero seguir jugando al fútbol y que estés siempre a mi lado para llevarme a los campos, hasta el día en que empiece a llevarte yo.
Porque a pesar de todo lo que te conté en la carta, el fútbol y tú, sois dos de las mejores cosas que me han pasado.